Cultura Liar

El sujeto llegó presuroso por segunda ocasión, jadeando, casi sudando, a mi improvisada oficina. Esperó, ansioso en pronunciarse, ya que en su inesperada entrada, seguía yo atendiendo a uno de nuestros visitantes. Habíamos hablado unas horas atrás, acerca de un favor económico que urgente necesitaba; cuestión que le negué en primera instancia, debido a que el día inmediato,…