¿Cómo estamos cuidando la Tierra?

Celebrar el Día de la Tierra no se trata de solo publicar imágenes alusivos para estar “en la onda”, ni tampoco concientizar de su cuidado a otros desde un escritorio o desde un smartphone; más bien, conmemorar este día debiera expresarse en acciones concretas que estamos llevando a cabo en el cuidado de ella como nuestro único hogar en el universo.

El 22 de abril fue instituido como Día de la Tierra “para crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la producción de contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra”. 1

No cabe duda que desde niños se nos enseña en casa y en la escuela,  a cuidar de nuestro entorno natural: no tirar la basura en las calles, cuidar los árboles, utilizar racionalmente el agua, aprender a reciclar, entre otros.

De las cosas que se nos inculcó en casa, recuerdo a mi padre mencionar oportunamente sobre el cuidado de los árboles y plantas, ya que crecimos en un ambiente activo en la agricultura. Así mismo, mi madre nos recalcaba la importancia del cuidado del agua, principalmente en verano, ya que la zona donde habitábamos era golpeada duramente por la escasez del vital líquido durante varios meses; agregando, que el flagelo se acentuó hoy en día.

Pues bien, la educación respecto al cuidado de los recursos de la tierra que en casa aprendimos, consistió en estos dos únicos aspectos. Ya en la escuela, aprendimos a reciclar la basura y a no tirarla en cualquier sitio.

No obstante, caigo en cuenta que los motivos por los cuales en la escuela se abordaban los temas de cuidado y protección al medio ambiente, concernía casi exclusivamente a eventos circunstanciales, tal como la celebración del Día de la Tierra. Es decir, los programas de conservación y defensa del medio natural giraban en torno a conmemorar un día en particular, algo así como para llenar agenda y cumplir con los horarios de clase, más que a perseguir que esta disciplina fuese una actividad y aprendizaje permanente.

En otras palabras, luego de unas semanas de conmemorar el Día de la Tierra, al parecer a nadie le importaba más si se depositaba la basura en su lugar o si se estaba cumpliendo con las normas de reciclaje -porque la “fiesta” había  ya acabado-. Es lamentable que los programas escolares en cuanto a la preservación del entorno natural y de la Tierra se circunscriban únicamente a celebraciones esporádicas, y no ha pedagogías que busquen que estas acciones sea continuas y duraderas.

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Fotografía tomada de: vidamasverde.com

Hace apenas unos años, he observado que a los niños de las escuelas se les pide llenar una botella desechable de 600 mililitros con empaques de golosinas. Comúnmente, estas son utilizadas para construir muros de instalaciones escolares. Desde luego, es una estupenda iniciativa, ya que la cantidad de bolsas plásticas y de aluminio que alberga un envase es sumamente notoria. No obstante, a pesar de ser una labor excepcional, estas acciones particulares acaban cuando un proyecto es concluido y no se instaura una cultura definitiva de reciclaje en los participantes. Por ese motivo, es necesario que los padres nos involucremos y conozcamos estas y otras acciones para el cuidado de la Tierra, y no verlas únicamente como una tarea escolar de nuestros hijos.

En casa nos propusimos emular este proyecto. Fijamos recolectar envases plásticos desechables de bebidas y desde hace meses venimos reciclando. Introducimos en los recipientes toda bolsa plástica excedente de nuestras compras: bolsas de azúcar, empaques de fideos, de atoles, bolsas de golosinas, de detergentes y todas aquellas bolsas no orgánicas que sobren de nuestro consumo. Procuramos que la basura que llevamos al vertedero sea mayormente orgánica, e incluso, los restos de frutas y verduras las enterramos en nuestro pequeño jardín para que sirva de abono.

Cuando vamos de compras hacemos lo posible en no pedir bolsas plásticas, llevamos aquellas bolsas útiles que nos sobran en casa; llevamos bolsa para comprar panes y servilletas cuando vamos por las tortillas, entre otros detalles. Se que nuestras acciones en casa son como granos de arena en la playa; pero al ver a mi hijo entusiasmado en rellenar un envase desechable, hace que este absurdo para muchos, me haga decir: “Estamos cuidando en algo la Tierra”.

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Fotografía tomada de: sarahenguatemala.wordpress.com

Nuestro aporte familiar al cuidado de la Tierra va iniciándose con la evidencia de la imagen destacada. A lo mejor puedas hacer algo parecido. Enseñemos a nuestros hijos en casa, no esperemos que la escuela o las condiciones desfavorables nos obliguen a actuar. ¡Aún podemos hacer algo!

¡Piensa, te va a gustar!

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_la_Tierra
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