¿Y yo que hacía en la manifestación del 25A?

No cabe duda que la manifestación pacífica del pasado sábado 25 de Abril constituyó un levantamiento inicial e histórico ante las barbaries y atrocidades gubernamentales que han salido a luz estos últimos días.

Ante la ola de indignación y repudio que han provocado altos dignatarios envueltos en una sistemática élite corrupta, los guatemaltecos demostramos no solo nuestro rechazo al empañado gobierno patriota, sino mayormente en esclarecer los hechos detestables de sus altos funcionarios, y juntamente con ello, la aplicación pronta, certera e imparcial de la justicia.

No nos importó caminar por un poco más de horas bajo un sol abrasador con tal de expresar nuestros sentimientos e inconformidad por todo el abuso, descaro, mentira, robo e impunidad con la que principales actores de gobierno han venido efectuando, burlando y pisoteando la dignidad de millones de compatriotas que se han (hemos) visto desprotegidos de las esenciales garantías constitucionales, mientras estos lobos vestidos de oveja disfrutaban la rapiña desde la burocracia.

Gente de todas las edades se avizoraban desde los techos, puertas y ventanas, algunos asumiendo más el papel de esporádicos curiosos, pero también habían quienes impotentes de participar por sus necesidades, hacían empatía con sus aplausos apoyando la causa. Camioneros, transportistas, automovilistas y motoristas, se unían imprevistos al descontento sonando sus bocinas en señal de lucha y acompañamiento.

Quizá la exigencia multitudinaria a la renuncia de los gobernantes algunos la califiquen de perdida de tiempo o ridiculez; no obstante, el pueblo cansado de atropellos, más que la renuncia de sus autoridades clama por respeto, dignificación  y justicia.

En ciertos ambientes de nuestro territorio el robo o hurto de cualquier objeto de valor supone para el victimario una ignominia local, un linchamiento o una sentencia de muerte segura… a lo que pregunto ¿Dónde están entonces todos aquellos indignados que ante la sustracción de algo tan trivial como un aparato electrónico o un animal doméstico causan un levantamiento comunal y hacen “justicia” por sus manos, pero al escuchar que los “gobernantes” por los que votaron se forran de MIL MILLONES de quetzales en defraudación al Estado, permanecen mudos, apáticos e incompetentes?

Desde luego, no incito al desorden ni a la violencia pero sí a la indignación, a la información, al inconformismo institucional, a la intolerancia hacia la impunidad y corrupción; porque mientras ustedes y yo que de sol a sol nos ganamos los centavos para dar y velar por alimentos, estudio, salud, familia y el pago puntual de nuestros impuestos, estos con desfachatez se construyen mansiones viviendo como reyes  a costillas de los tributos de los ciudadanos.

Pienso en ocasiones que el robo de los bienes del Estado podría suponer la falta de atención o insumo médico de mi hijo o de algún familiar si enfrentáramos una situación desafortunada. Pienso que este vil pillaje puede resultar en la ausencia de un maestro para la educación de mi hijo o la carencia de un pupitre o material educativo para su formación. Pienso en ocasiones que muchas familias perderán a sus recién nacidos por desnutrición o cualquier otra causa por la precariedad en la atención hospitalaria. Pienso con frecuencia que mientras muchos maestros, enfermeros y otros empleados públicos esperan por muchos meses el pago de sus salarios, sus hijos, sus familias y ellos mismos atraviesan por situaciones inmerecidas mientras los “representantes de la patria” aumentan con cinismo sus bienes y patrimonios. ¿No causa eso repudio? ¿Eso acaso no es motivo de indignación?

Lo cierto es que muchos de ustedes y yo puede que no pasemos por circunstancias desprovistas, pero también es compromiso ciudadano solidarizarnos y hacer empatía con los más desafortunados. No se ustedes, pero si no cabe un ápice de sensibilidad hacia nuestro prójimo desdichado, eso solo significa que la corrupción y la indiferencia también a hecho espacio en nuestra vida.

A todos los guatemaltecos trabajadores se ha defraudado, a todos se ha robado. Justicia debe ser el clamor popular.

!Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia!

¡Piensa, te va a gustar!

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