El retorno del Robin Hood Chapín

Uno de los temas que ha dado y seguirá dando que hablar estos días, es acerca del traslado condenatorio a Guatemala del exgobernante eferregista Alfonso Portillo, quien cumple en Estados Unidos una sentencia risible, inadmisible y desproporcional a gigantescas tachas constatables; generando vasta discusión en las redes sociales, entre simpatizantes y detractores del exfuncionario, quien es considerado por sus partidarios como “el mejor presidente de Guatemala” y como un corrupto más de la horda política guatemalteca por sus acusadores.

Por los logros significativos que se le atribuyen, sus partidarios defienden su retorno para brindarle una vez más, su apoyo en algún puesto de elección popular; argumentando que “vendría a poner en orden” el maltrecho país y gobierno, que cada día nos hunde más en deuda, escudando estos últimos que el débito, es “la alternativa necesaria para cubrir las carencias de una sociedad que lo requiere”, mientras estúpidamente despilfarran millones de quetzales en los medios de comunicación para pintarse una imagen por lo demás totalmente desaprobada.

Del señor Portillo se comenta que ha sido el único presidente quien ha velado por los pobres. Se define además, que bajo su gestión, los costos de la canasta básica y el gas propano se redujeron considerablemente y se mantuvieron favorables a los ciudadanos. De igual manera, se le imputan resultados de beneficio por haber otorgado subsidios para la construcción de viviendas populares, reformas educativas y formación docente, el apoyo a los agricultores, entre otros afirmativos que afianzaron su popularidad.

No obstante, es interesante sobresaltar que analistas guatemaltecos definan su período de gobierno como uno de los más corruptos en la historia reciente. El torrente de corrupción y hechos violentos que se le incriminan durante su gestión (Jueves Negro), eclipsaron en parte todos los logros y aciertos que se le atribuyen.

El “Pollo Ronco”, un carismático político nato, se le asigna el desfalco de 120 millones de quetzales al erario guatemalteco, de la cual fue absuelto por la justicia de esta jurisdicción, así como de lavado de dinero en bancos estadounidenses de alrededor de 70 millones de dólares; eso sin ahondar que Francia, Luxemburgo y Suiza también le adjudican la desviación de fondos desde varias cuentas en distintos países, provenientes del tesoro nacional.

Por otro lado, admitió públicamente que durante su estadía en México, mató a dos hombres, hecho por la que huyó a Guatemala, y en el que la justicia del país vecino no fue diligente ni responsable en su investigación. Todos éstos hechos lo han tenido al margen de una justicia tolerante, negligente y vendida, incluida la gringa.

Cuando uno se detiene a examinar la vida, hechos y situaciones que han rodeado a emblemático personaje político, más que a la aprobación, aplauso y admiración que procure generar; cualquier ciudadano pensante que persigue la honestidad, transparencia, honorabilidad, justicia y verdad en sus representantes; se desconcertaría, indignaría y reprobaría la idea de impulsarlo de nuevo a un título en la administración pública.

¿Están extintos acaso los buenos, capaces e inteligentes ciudadanos que anhelan aportar su mejor labor en pro de los chapines? ¿Estamos acaso vendados intelectualmente en reconocer a qué personas lanzamos o elegimos para nuestra futura representatividad?

Se rumora incluso, que al aclamado expresidente, quieren catapultarlo a un escaño, en el desde hace tiempo infructuoso Congreso de la República; y aún más, muchos de sus ilusos fanáticos han concebido promoverlo una vez más, al primer sillón de gobierno, los cuáles, forjan en su mente utilizar nuestra ya bastante lastimada Constitución Política como su útil papel de higiene.

No sé ustedes, pero yo desacuerdo con muchos y estoy absolutamente definido que esta clase de ideas, suponen un retroceso democrático y comprensivo de la realidad y necesidad nacional. Es darle la espalda al desarrollo que persiguen personas políticamente intachables que tienen, no solo buenas intenciones, sino también, estructurados planes de gobierno.

Si me preguntan ¿Acaso los hay? Yo les respondería ¿Acaso nos tomamos la molestia en conocer a profundidad a los aspirantes y grupos organizados que se perfilan a la administración pública? Pero claro, nosotros nos comemos solo lo que la publicidad desmedida ofrezca hasta seducir, sin que muchas veces nos importe si esto o aquello es lo que realmente necesitamos.

— ¡Sí robó, pero se los dio a los pobres!— Objetan sus adeptos, asemejándolo ávidos al legendario forajido medieval, diestro arquero defensor de los pobres y oprimidos: Robin Hood.

— ¡Pero hizo muchas cosas buenas en auxilio de los desfavorecidos!— Aclaman.

Es demagogia en otro nivel mis estimados. ¿Ustedes pondrían a administrar su pequeño negocio al hábil y descarado ladrón que fue a parar al bote porque un tiempo atrás les robó en su propio establecimiento? Si no nos reciben a nosotros simples ciudadanos promedio en X o Y empresa, teniendo la capacidad, solvencia y mérito… ¿Por qué tendrían que filtrar a gente incapaz que se presenta con antecedentes total y públicamente manchados? ¡Imagínense ahora en la administración nacional que requiere gente proba para sus funciones!

Como he escrito en una anterior publicación, muchos al parecer, aún seguimos con la mentalidad nativa, siendo conquistados y colonizados por las baratijas que nos ofrezcan, mientras estos cautivadores se apoderan de las tajadas que les parezca mejor. ¿Qué les parece si mencionamos sus tácticas populistas, como las bolsas seguras y bolos seguros, digo, bonos seguros?

Los que condenan a un país al subdesarrollo, no son los que se roban algunos millones de las arcas del Estado –aunque esto en parte, ya que su actuar impone un reproductivo precedente negativo- sino la gente ingenua que admira, justifica, defiende e indulta a corruptos, asesinos, mentirosos, tramposos e ineptos actores en la diplomacia guatemalteca.

Razón tuvo el político francés André Maulrax al señalar que: “…la gente tiene a los gobernantes que se le parecen”

¡Piensa, te va a gustar!

*Fotografía tomada de Prensa Libre web.

Anuncios

Un comentario en “El retorno del Robin Hood Chapín

  1. Como ciudadano común, pero no corriente,… pienso que es un gobierno de los menos peores, aunque nunca hubiese votado por él ni lo haría en un eventual escenario en el que se vuelva a postular para algo… aunque a vista de pájaro también fue alguien que le paró el camión a los que se creen dueños del país y sus habitantes, claro, con fines de beneficio propio tal vez pero una lección al fin para esas élites. en fin, un buen artículo haciendo ver que es una persona que no es el Robin Hood que la mayoría cree.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s