Los Verdaderos Revolucionarios

Un día como hoy, 20 de Octubre, hace 71 años, la ciudad de Guatemala fue testigo de uno de los mayores eventos socio-políticos registrados: La Revolución de 1944. Un colectivo integrado por militares democráticos y sociedad civil, coordinaron un plan estratégico para tomar el gobierno que estaba gestando una nueva dictadura.

Se rememora notablemente esta fecha, ya que La Revolución dio inicio a una era democrática, consiguiente a varios positivos, como la organización popular, la libre expresión del pensamiento, el auge de la industrialización, la abolición del trabajo forzoso y la dignificación laboral, notables aportes educativos dirigidos a las clases más pobres del país, entre otros significativos; los cuales, abortaron las deficiencias de los gobernantes absolutistas que precedieron, sin olvidar, que este acontecimiento trajo consigo el dominio del poder político nacional en manos de las clases pudientes.

Dados estos pormenores, nos enfrentamos en la actualidad a actitudes represivas, parecidas a las cometidas años previos a la revolución, no solo de nuestros gobernantes en turno que vician los procesos de Justicia, dando a sus principales actores garantías de impunidad, burlando a gusto los contenidos constitucionales que fracturan y pervierten nuestra débil democracia.

Se nos llama ‘revolucionarios’

Al sobresalir estos adversos resaltan por todos lados quienes indignados por tantos atropellos, hacemos eco de nuestra preocupación y desacuerdos, presentando si acaso, algunas vías alternas que conduzcan a una mejorar calidad humana y desarrollo social para contrarrestar de alguna forma el panorama al que nos oponemos.

El término -revolucionario- en el pensamiento popular, está ligado comúnmente de forma implícita a la violencia, ya que los acontecimientos que surgieron para calificar así a determinados eventos, fueron acompañados de riñas, muertes y destrucción. No obstante, también se considera que existe la revolución pacífica, aunque ésta por lo general, no se aplica en todo su contexto por las fricciones que los inconformes alcanzan con los del régimen establecido.

¿Qué es entonces un revolucionario? ¿Uno que aplica la violencia por disociar con la estructura impuesta? ¿Uno que discrepa solamente en ideologías y paradigmas? Más aún ¿Quién lo es?

El diccionario distingue en una de sus acepciones: Revolucionario: “Que PRODUCE CAMBIOS PROFUNDOS” (Wordreference) ó “Es un CAMBIO SOCIAL FUNDAMENTAL en la estructura de poder o la organización” (Wikipedia)

A estas instancias, notar estos descriptivos son sumamente interesantes. ¿Qué quiere decir PRODUCIR CAMBIOS PROFUNDOS? ¿Qué viene a ser para nosotros los “autonombrados revolucionarios” UN CAMBIO SOCIAL FUNDAMENTAL?

Si me considero revolucionario, la primera respuesta que debiera exponer serían auto interrogantes, anotando: ¿Estoy PRODUCIENDO (haciendo, creando, realizando, ocasionando, provocando, originando) cambios PROFUNDOS (desde abajo, trascendentes, penetrantes, amplios) en mi comunidad o familia que contrarreste su decadencia y su corrupción? ¿Los cambios y doctrinas que defiendo y promulgo son FUNDAMENTALES (esenciales, vitales, primordiales, elementales) en la decaída estructura de la organización (sociedad) en la que participo?

Catalogarse revolucionario no es simplemente ser un tipo contracultura (oposición a los demás valores e ideología); al contrario, por llamarlo así, implica ser una especie de transcultura: transformando, cambiando, modificando, reformando, todo aquello en mí en primer lugar, para que sea valioso y modelo para mi entorno.

Los verdaderos revolucionarios

Los verdaderos revolucionarios lo son los de mente, alma, actitudes y conducta. Los que no se amoldan a los principios de una cultura fluctuante, adulterada e impune. Los auténticos revolucionarios son los que se atreven a abrazar la rectitud y libertad sin tener que empuñar las armas de la guerra. Estos revolucionarios son los que logran cambios profundos y fundamentales en esta lastimada sociedad.

Los verdaderos revolucionarios*

  • Son humildes.
  • Procuran y se esfuerzan por la justicia (Hacen lo correcto)
  • Son misericordiosos.
  • Son pacificadores.
  • Sufren a causa de la justicia.
  • Moldean y procuran integridad en todos los ámbitos de la vida.
  • Cumplen la ley y así la enseñan a los demás.
  • No odian a su prójimo.
  • No juran en vano.
  • Aman y toleran a los contrarios.
  • No son vanidosos ni egoístas.
  • Perdonan.
  • No se obsesionan con glorias ni riquezas terrenales.
  • No juzgan con hipocresía.
  • Hacen bien a todos.
  • Son dignos de imitar.
  • Tienen excelentes fundamentos de vida.

¿Somos revolucionarios?

¡Piensa, te va a gustar!

*Mateo 5 – 7

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