Chicos quemados, sociedad quemada

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El 18 de Junio del presente, una joven de aproximadamente 16 años y otra sin identificar, murieron quemadas luego de ser vapuleadas por un grupo de enfurecidos vecinos del cantón Agua Tibia, en el municipio de Palencia; acusadas junto a otro joven, quien murió en un centro asistencial, de dispararles a dos pilotos de mototaxis, llevados al Hospital San Juan de Dios por las heridas ocasionadas por arma de fuego. Todo esto concerniente al tema de las extorsiones.

Me pasmó fuertemente esta noticia ¡Estos chicos (supongo que oscilaban en la misma edad) apenas eran unos niños! A la vez me surgen muchas interrogantes de las que por obvias razones no me atrevo a darles alguna respuesta inmediata.

Este suceso únicamente me hace reflexionar y a la vez una oración elevar, por nuestros chicos con escasos modelos de virtud y compañerismo sano.

Ignoro completamente las circunstancias que rodeaban a estos chicos y los motivos que los llevaron a semejante acto. Sin duda, un trágico y triste acontecimiento, que será agregado a las amplias estadísticas delictivas y violentas del país.

Aparte de provocarme indignación y repudio, me concentro en mi título de padre primerizo, repitiéndome esta pregunta ¿Qué tipo de padre modelo ante mi hijo? Y agrego ¿Que tipo de amigo, líder juvenil, servidor público o compañero soy hacia otros?

¿Estoy diciendo que los padres, amigos o líderes de estos desafortunados chicos, tuvieron la mayor responsabilidad en el estilo de vida que éstos decidieron tomar? ¡De ninguna manera! Quizás no tuvieron la dicha de compartir y puede que mucho menos conocer a sus padres; aún más, a lo mejor vivieron con ellos, pero los progenitores no los encaminaron ni indujeron a las sendas del bien. No lo se, no es mi intención tampoco hacer un juicio de valores familiares.

Pero caigo en cuenta que la positiva, correcta y verdadera influencia en los chicos no es solo responsabilidad esencial de la familia, sino también de las autoridades estatales y eclesiales que lastimosamente descuidan la enseñanza integral en los niños y adolescentes.

Me provoca un absoluto temor el día en que las familias, instituciones educativas y gobierno decidan en definitiva expulsar la Palabra de Dios de sus ambientes, aunque paulatinamente lo hemos hecho, abortando e impidiendo que los valores bíblicos como la verdad, justicia, integridad, fidelidad, el no matar, la diligencia en el trabajo, el amor al prójimo y muchas más, se establezcan y constituyan nuestra brújula, dejando a un lado las diferencias abismales de temas complejos que rodean nuestro lastimado y mal visto cristianismo. Esto se ve reflejado en nuestra sociedad que día con día se ve ahogada en el fango caótico de la maldad.

Seamos honestos. Aun que tengamos un fuerte sistema de seguridad vigilando cada metro de nuestras calles, eso no resuelve el tema de raíz.

Sobre el tema hay mucha tela que cortar, no obstante, un proverbio salomónico lo dice de esta forma: “Instruye al niño en el buen camino, y cuando sea grande no se apartará de el.” Y creo que no se lo dirigió exclusivamente a los padres, sino a todos aquellos que tenemos la oportunidad de ejercer cierta influencia en los demás, mayormente en los chicos quienes tienden a inclinarse en aquello donde hallan compañerismo y aceptación.

Hay mucho camino por abrir y recorrer y cada paso determinará el futuro, no solo el nuestro, sino también de nuestros chicos.

¡Piensa, te va a gustar!

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