Del Polvo a la Gloria

Su llanto hizo eco en aquel remoto y casi desconocido lugar de Guatemala. Quizás ninguno de los ahí presentes siquiera imaginaba las alegrías que este pequeño vendría a dar con su llegada. Pero en aquella lejana e inmencionada aldea, nacía aquel niño que 21 años más tarde, nos traería lágrimas de triunfo e inspiración.

Los infortunios que vivía lo llevaron  abandonar su educación para ganarse el pan de cada día. Así inició una nueva travesía, sin pensar que esas decisiones en su vida, marcarían un hito que lo conducirían al podio de los campeones que se esfuerzan y sacrifican.

Antes ignorado, ahora aclamado. ¿Qué es aquello que lo llevó del polvo a la gloria? ¿Su nombre? ¿Su apellido? ¿Sus padres o su novia? Puede que sea nada de esto. Erick Barrondo decidió escribir su propia historia.

Mientras que algunos de él escuchan, y otros tantos de lejos lo vemos, la mayoría confirmamos que trabajó duro aquel don que le fue otorgado por el Ser Supremo.

Cuánto de lo que el Creador nos ha confiado escondemos. Es el orgullo y la autosuficiencia lo que nos impide alcanzar lo que pretendemos, quizá no sea eso, de igual forma el conformismo y la pereza atrofian aquellos sueños que no perseguimos con firmeza. Y al no agregarle valores a lo que queremos, nos transformamos en personas inmorales codiciando y utilizando el logro ajeno.

Erick me desafía, me hace ver que los imposibles existen con un poco de perseverancia y fe. Pero no solo este nuevo héroe chapín me inspira, también me impactan y retan aquellos atletas que dan todo de sí para poner en alto el nombre de una familia, una comunidad, un país.

Un trasfondo pobre y triste no impide que alcancemos anhelos, sueños y metas. Un nombre o apellido ignorado no pueden imposibilitar que mañana se diga de nosotros: “Se esforzó y lo ha logrado”

Muchas veces los laureles están a un solo paso entre el desearlo y el intentarlo. Erick Barrondo nos enseña mucho: humildad, perseverancia, voluntad, trabajo duro, ánimo emprendedor, paciencia, respeto, esfuerzo, sueño personal, trabajo en equipo, resistencia, saber perder, valor, gratitud, entre otros valores más.

Para algunos es solo una medalla, para nosotros es un ejemplo de como se escalan murallas.

Gracias Erick y a los demás atletas olímpicos. Inspiran generaciones. Cambian maneras de ver y actuar. Consiguen en miles euforia, lágrimas, gritos y pasión. ¡Grandes! Mis respetos y admiración.

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