Saber vrs. Hacer

Recién ingresé a mi cuenta de twitter el día de hoy, leí un tuit de un amigo costarricense (Braulio Barquero) que me llevó a una auto reflexión muy profunda. Braulio compartió:  A Dios no le impresiona cuánto conocimiento bíblico pueda tener, pero le agrada ver cuánto conocimiento bíblico pueda aplicar.

Esto hizo a que le añadiera algunas líneas más a su pensamiento, y escribiendo esto, medito en las incontables veces que neciamente he supuesto que con solo estudiar la Biblia ya tendría acceso a “mis derechos” como hijo de Dios. Me puse a pensar en los maestros de la ley, escribas y fariseos de la época de Jesús, que estaban convencidos que por ser “celosos de la Palabra” ya tenían asegurada su entrada al Reino de Dios. ¡oh, pobre mí! En nada diferencio de estos señores de no ser por las T-Shirt y los Jeans ajustados.

Aseguro esto: leer, leer y leer la Biblia sin llevarlo a experiencias de la vida cotidiana, nos hace cabezones y torpes; y en vez de ser críticos nos volvemos criticones y júzgadores de los demás (como los señores que mencioné). Personalmente considero que esto no sólo aplica al conocimiento bíblico, sino a cualquier ciencia de estudio en general. Y ahí solo, mientras pasaba algunas horas estudiando, la voz amorosa del Espíritu Santo me susurraba “Esto es necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23.23). 

Ellos y Yo.

Admito que en varias ocasiones me he parado delante de la gente a hablar lo que ni siquiera estaba viviendo. He predicado de la incesante oración que diariamente debe ejercitar el cristiano y yo luchando con estar de rodillas los extensos 5 minutos al día. He pasado los interminables 45 minutos enseñando acerca de las envidias, los celos, rencores, etc., y yo con esas “espinitas” aún sin resolver en mi interior. Y de las veces que hablé acerca del amor y servicio al prójimo cerrándole la puerta a mis propios hermanos. ¿Y acaso son esos los pocos temas que abarca la Biblia? Exclamo entonces como lo hizo el apóstol Pablo ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

Pero no lo pongamos solo al nivel de los que tenemos la dicha de figurarnos como oradores. Esto nos involucra a todos, tanto los que nos sentamos en la última banca solo los días domingos, como a la hermana Ruperta que no hace falta en ninguna reunión de la iglesia.

Entonces… No se trata de cuánto sé, sino de cuánto aplico. El camino fácil es informarse; el difícil, el involucrarse.

En palabras de apóstol Santiago: “Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos” Santiago 1.22 DHH

Por último, te invito a seguir a mi amigo Braulio en su twitter y blog @BraulioBarquero  http://loqueyocreo.wordpress.com/ te bendecirá.

Hasta el próximo post 😉

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s